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¡Taytacha de los Temblores, protégenos!

Por: Lic. Enrique Aguirre Castro

Con el Domingo de Ramos, (la entrada triunfal a Jeru­salén de nuestro Salvador Jesucristo) se inició la Se­mana Santa 2018 y hoy celebramos el lunes Santo, que para los cusqueños tiene una especial connotación, pues también se recuerda el recorrido procesional del Cristo Moreno, Patrón Jurado del Cusco, el “Taytacha de los Temblores” que convierte las principales calles del centro histórico monumental en ríos humamos de fe cristiano-católica, bajo una constante lluvia roja de los flores del ñucchu, que la feligresía le hace llegar a nuestra venerada imagen.

El Lunes Santo, tiene especial connotación, porque per­mite apreciar nítidamente la fusión de las religiones an­dina y cristiana. La misma Catedral del Cusco, en la que se guarda nuestra venerada imagen, está construida sobre la base del antiguo templo dedicado al Dios “Apu Illa Tikse Wiracocha”. La imagen del Taytacha de los Temblores es llevada en procesión por calles céntricas de la ciudad como se hacía con las antiguas momias de los jefes, sacerdotes y los gobernantes inkas del Tawan­tinsuyo.

En 1650, una fecha probablemente como hoy, la ima­gen del Cristo de la Buena Muerte, donada por Carlos V, detuvo un fuerte sismo que remecía la ciudad del Cus­co, y desde esa fecha los cusqueños le rendimos culto a la imagen del Taytacha de los Temblores. Hoy lunes santo se cumplirá el tricentésimo sexagésimo octavo, (368 recorrido procesional).

Apuyaya Jesucristo (Jesucristo Señor Poderoso), Qis­pichiqniy Diosnillay (Mi Dios que me hiciste hombre), Rikraykita mastarispam (Extendiendo hacia mí tus bra­zos) Hampuy churiy niwachcanki (“Ven, hijo mío”, me estás diciendo). Este es el primer párrafo en quechua y la traducción de una de las canciones más populares dedicadas al Taytacha de los Temblores, un Cristo de color broncíneo, cuyas facciones pareciera que refleja­ran el dolor y el sufrimiento del hombre andino.

A las 19.30 horas, el Jaucaypata, nuestra ´plaza mayor, se convierte en un mar humano de fe cristiano-católica, donde creyentes y también ateos nos colocamos de ro­dillas para recibir su bendición. Lo mismo ocurrira a las 17.30 horas en la Plaza San Francisco. El momento en que el Señor de los Temblores se encuentra en el atrio de la Catedral, con el fin de bendecir a los pobladores del norte, sur, este y oeste del Cusco (los cuatro suyos, del Inkario Tawantinsuyano), podría considerarse una de las mayores muestras de fervor religioso cristiano-católico.

Cusqueños, visitantes nacionales y extranjeros olvidan­do nuestro color, lengua y condición económica, baja­mos la cabeza y de rodillas, imploramos al Cristo Indio, su perdón. Acompañan el instante sacro, el repicar de la campana mayor del Cusco la María Angola y otras cam­panas de templos e iglesias cusqueñas y, las sirenas de vehículos, policiales y de bomberos, además de las ambulancias con el fin de dar relevancia al indescripti­ble momento.

En la presente época de dolor y tragedia como conse­cuencia de los estragos que causo el fenómeno “El Niño Costero” le, pedimos que ilumine nuestra mente, espíri­tu y razonamiento y el de nuestras nuevas autoridades, para esta vez sí realizar con conciencia y transparencia, obras de reconstrucción en las zonas afectadas y con adecuadas políticas públicas y bien elaborados proyec­tos de inversión pública PIP, obras de prevención, que nos protejan, contra los embates de nuestra Madre Na­turaleza. Así sea Taytacha de los Temblores. AMEN.

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