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Stephen Hawking: tan ajeno y lejano

Por: Juan Pablo Luza Pillco

La muerte de este científico inglés, al margen de las comprensibles y múltiples lamentaciones que suscita en todo el mundo, nos invita a poner sobre el ta­pete una cuestión por demás importante para nosotros y sobre la cual poco o nada se refiere en los corrillos ha­bituales de la vida pública nacional y es la necesidad de implementar una educación que tienda a desarrollar el pensamiento científico en los estudiantes de todo nivel; promover el análisis y la actitud científica en los dife­rentes ámbitos del quehacer educativo, algo que hasta ahora no se hace en nuestro país y si se realiza en algún estamento este es mínimo, aislado y pobre; en realidad, en materia científica, su estudio y aplicación, debemos estar a nivel de suburbio en comparación a otros países, esto resulta más grave aún si tenemos en cuenta que el mundo se encamina hacia el desarrollo y la satisfacción de las necesidades humanas, gracias y solo gracias a la ciencia, que no gracias a los fantoches iluminados que se disfrazan de políticos y nos gobiernan solo para su­mirnos en la miseria y el subdesarrollo.

La ciencia está por encima de las ideologías y de los gremios y jamás tiene que ver con los intelectuales o los políticos y politiqueros, como dijimos anteriormente, aunque estos cuando están en el poder, muchas veces tienden a desplazarla y aniqui­larla cuando no se pone al servicio de sus intereses que siempre serán mezquinos y subalternos, es por ello que quizás en países como el nuestro se prefiera más al in­telectual de periódico antes que al hombre de ciencia que cuenta con una base de pensamiento coherente, con una sólida corriente de pensamiento que lo avala. La ciencia es la que construye la realidad en la que vivi­mos, la que la transforma, la que nos permite ampliar el universo de nuestras posibilidades y la que finalmente, esperemos en un futuro muy lejano, nos dará la clave para nuestra supervivencia como especie en este plane­ta o en otro.

Este es el legado de gente como Stephen Haw­king que dedican su vida a la investigación, a la formula­ción de nuevas ideas, las cuales nos hacen crecer como seres humanos racionales, nos encaminan a nuevos ho­rizontes, al margen de cualquier vaivén político, de cual­quier ideología dominante, sin esperar reconocimientos o condecoraciones y sin embargo son los que más be­neficios aportan a la humanidad; así de simples, así de grandes y mientras en nuestro país sigamos viviendo en medio de la mediocridad más absoluta, hartados hasta el cuello de la podredumbre moral de los políticos a todo nivel, mientras sigamos consumiendo contenidos basura que propalan los medios de comunicación los Sthepen Hawking que aparezcan por el mundo seguirán siendo lejanos y ajenos a nosotros.

Deberíamos preferir a los “nerds estudiosos”, a los “ratones de biblioteca”, a los “cerebritos de gafas gruesas” que piensan mucho, antes que a los vivarachos que se apoderan de un par de ideas banales, que hablan con desenvoltura y con esto viven engañando a medio mundo y muchas veces hasta se convierten en presiden­tes.

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