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PARE DE SUFRIR

Hace poco, un joven en estado de ebriedad inten­tó suicidarse cerca de Manuel Prado, esta circunstancia me hizo pensar el por qué una perso­na decide morirse antes de tiempo (porque para allá vamos todos). Este año se supo mundialmente de un juego, que a través de las redes incitaba al suicidio, la modalidad era simple: 50 días de actividades que llevaban a las personas (sobre todo niños y adolescentes) al desvalor, depresión, coacción y masoquismo.

Se sabe que el cerebro identifica una acción ha­bitual a los 21 días de su repetición, esto es válido tanto para formar buenos o malos hábitos. Enton­ces, es probable que nosotros mismos estemos di­ciéndole al inconsciente, cosas positivas o negati­vas y si esto se practica durante más de 21 días, queda grabado en tu mente como una verdad.

Entonces si al despertar nos repetimos lo difícil que es levantarse de la cama, al mirarnos al espejo encontramos desagradable lo que vemos, ir al tra­bajo es una tortura o un sinfín de mensajes nega­tivos, en repetidas ocasiones, nuestra perspectiva será un infierno. #HorrorHistory

Mi cumpleaños se acerca, he creído durante mu­cho tiempo que los cumpleaños son un año menos de vida. Sin embargo ahora creo que es un año más, de darle al mundo lo mejor de mí, de apren­der, agradecer y valorar la existencia y también las experiencias desagradables, porque aprendo de ellas. He decidido cuidar lo que digo a diario, pues soy la única responsable de cómo veo la vida y como quiero que sea mi futuro.

Este mes que se fue, mes de cultura y tradición en el Cusco, muchos hemos recordado rituales an­cestrales de agradecimiento a la Madre Tierra, por permitirnos estar vivos, saludables y felices. Ahora que se viene la primavera, proyectemos vivir en ar­monía, a pesar de seguir esperando un aeropuerto, un hospital o un presidente coherente.

Socialmente aspiremos estar organizados, Mar­cel Mauss en su “Ensayo sobre el Don” refiere lo que para nuestra cultura es el “Ayni”: dar, recibir y devolver. Esta forma de organización fue habitual para los Incas, es así que lograron una organiza­ción excelente y la continuidad de la cultura andina milenaria. Hoy podemos practicar el “AYNI” empe­zando por el diálogo, pensando y sintiendo lo que decimos; y tratando a los demás como nos gustaría que nos traten a nosotros.

Ñañaykuna turaykuna, tu eres el responsable de tu vida, de lo que ves y sientes. #PareDeSufrir de­pende de ti.

POR: CRICIA OCHOA HUAMANTICA

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